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octubre 29, 2025

Kathrine Switzer: la mujer que desafió al Maratón de Boston y cambió la historia del running

La corredora que no se detuvo

En 1967, el mundo del running era un territorio masculino. Las reglas del Maratón de Boston, una de las carreras más prestigiosas del planeta, prohibían explícitamente la participación femenina.
Pero una joven universitaria de 20 años, llamada Kathrine Switzer, decidió que eso debía cambiar.

Con determinación, coraje y un número de dorsal que haría historia —el 261—, se convirtió en la primera mujer en correr oficialmente el Maratón de Boston.
Lo que empezó como un acto personal de amor por correr, terminó convirtiéndose en un símbolo global de igualdad y valentía.

El día que el mundo vio correr a una mujer

Era el 19 de abril de 1967. Kathrine Switzer se había inscrito como K.V. Switzer, usando solo sus iniciales, lo que confundió a los organizadores.
Acompañada por su entrenador y su novio, comenzó la carrera sin imaginar lo que estaba por suceder.

Apenas unos kilómetros después, un comisario del evento, Jock Semple, enfurecido al descubrir que una mujer corría entre los hombres, intentó sacarla físicamente del recorrido.
“¡Sal de mi carrera y devuélveme esos números!”, gritó mientras la empujaba.

Pero Kathrine siguió corriendo.
Su novio lo apartó del camino, y ella, con una mezcla de miedo y determinación, decidió terminar la carrera cueste lo que cueste.
Cruzó la meta después de 4 horas y 20 minutos, exhausta pero invencible.

Una carrera que cambió el mundo del deporte

La imagen de Kathrine siendo atacada dio la vuelta al mundo.
En lugar de rendirse, convirtió aquel incidente en un movimiento.
Durante los años siguientes, luchó incansablemente por los derechos de las mujeres en el deporte, presionando para que las maratonistas pudieran competir oficialmente.

Su activismo ayudó a que, en 1972, el Maratón de Boston abriera sus puertas a las mujeres.
Y una década más tarde, en 1984, el maratón femenino debutó por primera vez en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

Kathrine Switzer no solo rompió una barrera: redefinió el significado de correr como acto de libertad y equidad.

Aprendizajes que todo runner —hombre o mujer— puede tomar de su historia

  1. Correr puede ser un acto de resistencia.
    Cada zancada de Switzer fue una declaración de igualdad.

  2. El miedo no desaparece, se domina.
    Ella no esperó a sentirse lista: corrió aun con miedo.

  3. El cambio empieza con una sola persona.
    Su decisión de inscribirse transformó el running para siempre.

  4. Tu pasión puede convertirse en tu causa.
    Switzer fundó más tarde el programa 261 Fearless, una red global que empodera a mujeres a través del running.

El legado del número 261

Más de medio siglo después, el número 261 se ha convertido en un emblema de coraje.
Kathrine Switzer no solo terminó una carrera; abrió el camino para millones de mujeres que hoy corren libres, sin permiso ni disculpas.

“Cuando cruzas una línea de meta, no eres la misma persona que empezó la carrera.” — Kathrine Switzer

Así que la próxima vez que te pongas tus tenis, recuerda su historia.
Correr no siempre fue un derecho. Pero gracias a personas como Kathrine, hoy es una libertad que todos podemos celebrar. 🏃‍♀️

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